sábado, 21 de enero de 2012

MAMI... LA DULZURA A CRUZADO EL ARCO IRIS.

Gran Familia (Sevilla)




Que decir... Tu partida me ha roto el corazón, el dolor que ha producido es tan inmenso que costará mucho superarlo. La rabia inunda mi cuerpo al pensar que no volveré a verte, a mimarte, a protegerte.

Es injusto, muy injusto que nos hayas dejado. Dejas una huella en mi que difícilmente se borrará. Sé feliz allí donde estés y recuerda que fuiste y sigues siendo una pequeña muy especial...

SIEMPRE TE QUERRÉ.

AnaP.



No habrá día que no te recuerde.
No habrá instantes que no me parezca ver tu carita serena en algún riconcito.
No habrá turnos en los que no me de cuenta de que no estás, y el mundo se me venga encima.
No habrá ocasiones en las que no se me escape tu nombre.
Porque no habrá más días contigo.
No habrá más caricias, ni más besos.
No habrá más abrazos que te protejan de los desconocidos que tanto te asustaban.
Te quiero tanto que a veces este dolor se me hace insoportable. Sé que siempre se dice lo mismo.. "Nunca te olvidaré", pero es cierto y estés donde estés lo sabes.
Te has ido, y me has arrancado un trozo de corazón que se queda vacío sin ti.
Cuando abría tu habitación todos salían corriendo, en estampida, pero allí te quedabas tú, sentadita en mis pies, esperando el ritual de siempre. Que te cogiera, que te diera besos y achuchones, y cuando te dejaba en el suelo, salías corriendo. Eras mi pequeña y ya no estás...¿Como se supera esto?
No habrá nadie como tú.
Me siento afortunada de haberte  tenido en mi vida, los pequeños como tú sois quienes dais sentido a este mundo.

Patri.


EN MEMORIA A NUESTRA AMADA MAMI.



Me he dado cuenta al verte,
tumbado en el pasillo,
echado con la mirada perdida,
que tus ojos carecían de brillo.

No se si porque te estabas durmiendo,
parecía que pensabas,
que estabas en un lugar lejano,
criando a tu propia manada.

A veces si te comprendo
pero  también a veces olvido,
que no basta tan solo
con darte un poco de cobijo.

Porque en mi ajetreada vida
tu siempre has estado,
sirviéndome tu lomo,
o lamiéndome las manos.

¡Cuantas veces mis lagrimas
fueron derramadas sobre tu pelo!
¡Y como tus ojos tristes
comprenden el sufrimiento!

Y emprendimos la misma lucha,
intentando hacer comprender que,
aun con tus dimensiones,
tu también sabes querer.

No sabes como lamento,
haber podido olvidar,
que aunque hemos seguido creciendo,
todavía podemos luchar.

¡Que sabia la frase que dice
que solo te falta hablar!

Me he dado cuenta de repente,
al verte tan distraído,
que, seguro, echabas de menos
tanto mis abrazos, como yo tus ladridos
 

        

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